DESPIERTA EL AMOR EN TU VIDA

Hay gente que quiere cambiar y gente que no.

Aunque en el fondo, todo el mundo anhela algún cambio en su vida.

El que se resiste al cambio integral o a algunos tipos de cambio es porque el ego le domina.

En cuanto a los que sí quieren cambiar, encontramos dos tipologías:

Los que son conscientes de que tienen que cambiar y de lo que esto implica.

Los que quieren cambiar, pero no están implicados al 100% en el proceso.

Por miedo, por pereza, por dispersión, por no saber bien cómo, por temor a lo desconocido, por ignorar exactamente qué quieren cambiar…

El que está decidido a cambiar, va a cambiar. Ha tomado la decisión y la lleva a cabo, actúa. Sabe que es un proceso, no un instante de euforia pasajero. Implica un compromiso serio y constante.

No aspira a un simple cambio cosmético, a arreglar la fachada para que luzca y ya está.

Un cambio es una transformación profunda, una mutación total.

Eres el gusano y vas a salir como mariposa. Buscas la metamorfosis, no una capa de maquillaje.

Y para eso tienes que pasar por un proceso largo, continuo y de crecimiento.

Construyes unos profundos cimientos, levantas tu estructura despacio pero sin pausa, con materiales de excelente calidad y con un trabajo preciso, siguiendo un plan bien diseñado.

Al final lo que obtienes te permite ir por la vida siendo tu propio dueño y eligiendo tu destino.

Los que, en cambio, se conforman con cambios superficiales y rápidos, se están engañando. Buscan oír fórmulas mágicas, atajos y trucos que les hagan pasar de la base a la cima en un santiamén.

Quieren hacer trampas, saltarse etapas y procesos, y la vida no admite esa osadía ni ese desacato.

La vida te va a mostrar cómo se hacen las cosas en condiciones si decides tomar ese sendero equivocado. Y va a ser de manera severa, te lo aseguro.

Quieres construir un rascacielos y pretendes hacerlo de la misma manera que levantarías una choza.

Te vas a llevar palos por todos los lados, te van a llover hXstias por todas partes.

Te aviso con antelación, por si tienes la tentación de escoger el camino corto y fácil.

Y te lo aviso porque yo lo he sufrido en mis carnes. A mí no me avisaron, como estoy haciendo contigo, de las consecuencias.

Pero oye, está bien si a pesar de las advertencias te llama más la atención rendirte al encanto de los cantos de sirenas. Su canto es tan cautivador, te ponen cachondo…

Tú mismo, dicen que eso es libre albedrío, no sé. Eso sí, luego hay que tener cXjones u ovarios para asumir la responsabilidad de tus actos y tus decisiones.

Y de no ponerte en modo víctima de qué injusto es el mundo, de qué malos son los demás o de qué mala suerte tienes.

El que es dueño de su vida hace tiempo que dejó el victimismo en el contenedor de reciclaje.

Resumiendo: o te quedas momificado sin cambiar, o haces el paripé de un cambio light que ni es cambio ni es ná, o cambias radicalmente.

Según la elección, obtendrás unos resultados u otros. Piénsalo bien.

Yo ayudo a los últimos, a los que se han comprometido y no van a parar hasta lograrlo.

Al resto, si un día deciden tomar el toro por los cuernos, también les espero.

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